Aún así, me ponía triste por no poder tenerle cerca. Ahora es peor, él simplemente ya no está, no le tengo. Se fue. Se fue por mi culpa..
Teníamos aún cosas por hacer ¿sabes?
Cosas como tumbarnos en el sofa a ver todas las películas de comedia que existan en el mundo, pasear por el parque, jugar más partidas de bolos, pasar más noches juntos en una cama por una apuesta perdida, garabatearnos la piel, besarnos hasta que alguno de los pierda la cordura, ponerle un nombre decente a nuestro perro, terminar aquella ducha en la que te quedastes a medio enjabonar.
Quiero que vuelvas, chico.
Aunque si no lo haces, por lo menos tengo los recuerdos.
Porque recuerdo nuestro primer beso. Improvisado, nervioso, dulce. Fue de esos primeros besos que no se olvidan ni con un millón de salivas distintas. Recuerdo todo lo que hicimos, lo que tuvimos. Vuelve para recuperar al menos algo de lo que fuimos y poder ser ahora...
Mi cintura reclama tu abrazo.
Mi boca reclama la tuya.
Mi mejilla reclama la palma de tu mano.
Yo te reclamo a ti.
