lunes

# -O1. Pequeña fantasía.

Ella: Aquella tarde había estado agetreada, pues preparaba una sorpresa para aquella noche. Había quedado con él en la playa y tenía ganas de volver a verle. Salió 10 min antes de su casa, pues iría caminando y quería llegar antes. Llevaba una camiseta manga corta, tenía puesto unos pantalones largos y de calzado unas All star. Caminaba tranquilamente hasta que al cabo de 5 min llegó a la playa. No había nadie, como esperaba. Se adentró en la arena, caminando hasta la orilla y allí se sentó mirando al mar, esperándole con algo de impaciencia y nerviosismo.


 Él: El verano ya se había acabado y por la noche refrescaba por lo que se puso una sudadera, pantalones largos y sus Vans. Ya se iba acercando la hora en la que habían quedado, cogió solamente el móvil y las llaves, salió de casa, se puso la capucha y caminó hasta llegar a la playa. Una vez allí, la busca con la mirada, hasta dar con ella en la orilla. Se quita la capucha y empieza a caminar hacia donde ella se encontraba.

 

 Ella: La brisa marina empezaba a levantarse y ella encogió las piernas, las juntó a su pecho y las abrazó. Miraba la luna que se reflejaba en el agua del mar, dando un ambiente tranquilo y relajante. Entonces escuchó como la arena crujía por las pisadas de alguien. Giró la cabeza, encontrándole a él ya casi cerca. Se puso en pie, mostrando en su rostro una amplia sonrisa, mordiéndose el labio inferior por dentro. - Buenas noches. Un gusto volver a verte. Se había sonrojado un poco, sin saber como saludarle si con un beso en la mejilla o en los labios pues tiempo atrás, habían sido pareja. Esperó que él se acercara y la saludara, así no haría nada que él no quisiera.
 

Él: Ya enfrente de ella, sonríe observándola, asintiendo a sus palabras. - Buenas noches, lo mismo digo mujer. No sabía como saludarla, ya que tampoco sabía cual sería su reacción, por lo que instantes después se acerca y le da un beso en la comisura de los labios. Ni un extremo, ni el otro, solo por si acaso, aunque no actuó según sus preferencias. Tras esto, extiende los brazos y la abraza alzandola durante unos segundos del suelo.
 

Ella: La sonrisa no se le borraba de los labios y cuando él se acercó a saludar, ella alzó el rostro hacia él. No sabía si había sido por aquél gesto que él le había dado un beso en la comisura pero tampoco es que le desagradó. Alzó los brazos a sus hombros, rodeando su cuello con éstos ante el abrazos y se dejó alzar, riendo levemente. Había cerrado los ojos durante aquellos segundos que duró el abrazo y luego los abrió, pues ya estaba en la arena de nuevo. Seguía con la vista en los ojos de él y deslizó una de las manos que tenía en su cuello a su mejilla, acariciándola con el pulgar, colocándose de puntillas ahora y acercando su rostro lentamente al de él con intenciones de besarle. Miraba sus labios mientras se acercaba, terminando por juntar los propios a los ajenos y cerrando los ojos, le besó.
 

Él: En cuanto ella desliza la mano hasta su mejilla sonríe, ya que su acción le había producido un leve escalofrío. Hacía bastante tiempo que no sentía aquella sensación y le pilló por sorpresa. Seguidamente, cuando notó sus labios en los propios, cierró los ojos por inercia y baja los brazos hasta la parte inferior de la espalda de ella, atrayéndola a sí mismo, correspondiendo a su beso lentamente.
 

Ella: Sintió como él la atraía y avanzó uno o dos pasos, quedando pegada a él. Mantenía la cabeza en alto, besando sus labios de manera lenta y pausada. Ella también había cerrado los ojos en el acto, centrándose en él solamente mientras el murmullo de las olas del mar les acompañaban de fondo. Le había echado mucho de menos y después de haber besado sus labios unos instantes, se separó pero aún quedando a milímetros de él abrió los ojos, mirando los ajenos y murmurando.  
-Te he echado de menos..  
Aquello que había dicho le había causado un leve rubor en las mejillas y agradeció que fuera de noche para que así él no la viera. Acarició la nariz con la de él y acto seguido se apartó poco a poco.  
-Vamos a caminar un poco. -dijo, agarrando su mano y empezando a caminar en una dirección concreta.
 
Él: Cuando ella se separa, abre los ojos llevando su mirada a los de ella, a pesar que era de noche y no se veía casi nada. Tras escuchar sus palabras sonríe y asiente, claramente el sentimiento era mútuo.
-Yo también a ti tonta..
Ríe con levedad y seguidamente al notar el roce de su nariz con la de ella, le da un beso en ésta. En cuanto escucha sus palabras referentes al tema de caminar pone mala cara, rodando los ojos.
-Caminar, mal sasunto..